| Bomberos batallaron para apagar incendio en almacén |
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| Escrito por Andrey Berrocal Gamboa |
| Miércoles 08 de Septiembre de 2010 22:07 |
• Se quemó el San Carleño, en Upala, Alajuela
• Las autoridades aseguran que las perdidas fueron calculadas en unos ¢100 millones
Un incendio devoró un supermercado de 450 metros cuadrados en Upala, dejando pérdidas a su propietario por alrededor de los ¢100 millones.
La emergencia se representó alrededor de las 11 p.m. del día martes, cuando el local ya había cerrado sus puertas y todo el personal se había retirado a sus viviendas. Varias personas que se encontraban cerca del supermercado observaron salir una densa capa de humo negro y seguidamente aparecieron las enormes llamas por la parte trasera del inmueble. Una llamada alertó a las autoridades, que de inmediato se desplazaron a combatir el fuego. La primera unidad en arribar al sitio confirmó que la estructura estaba totalmente cubierta por el fuego, e inclusive las llamas amenazaban con propagarse al resto de locales aledaños. Allan Morún, jefe de los Bomberos, comentó que les llevó mucho trabajo controlar el incendio, pues la estructura era de grandes dimensiones. “La estructura, de unos 450 metros cuadrados, tuvo problemas en un 100% y por eso fue necesario contar con la colaboración de la Fuerza Pública y de la Cruz Roja”, detalló Morún. A la escena también se desplazaron varios camiones de las estaciones de Cañas y de Bagaces, las cuales llegaron a la cita una hora después de haberse dado la alerta. En definitiva, el trabajo de los bomberos fue arduo y el siniestro se dio por controlado pasada la media noche.
Perdidas millonarias
Las autoridades indicaron que desconocían las causas del siniestro, sin embargo, el departamento de Ingeniería del Cuerpo de Bomberos realizaría una minuciosa remoción de escombros para tratar de determinar qué pudo haber originado la conflagración. Evelio Loría, uno de los testigos y además propietario del bar Los Ranchos, el cual se ubica contiguo al almacén quemado, manifestó que muchas personas lo ayudaron a sacar sus pertenencias, pues parecía que el fuego se había salido de control. “Yo vi salir el humo del supermercado y apenas tuve tiempo de sacar las cosas, afortunadamente y gracias a la labor de los bomberos el fuego no alcanzó el bar”. Las pérdidas materiales fueron calculadas en unos ¢100 millones, lo que representa un duro golpe para el propietario del local, quien contaba con pocos años de mantener su negocio, pues anteriormente en este sitio funcionaba un salón de baile. La estructura estaba constituida en su gran mayoría por madera, lo cual pudo ayudar para que el fuego se propagara rápidamente. Los cerca de siete empleados que laboraban en el almacén, llegaron ayer por la mañana a ver lo que había quedado de su lugar de trabajo y nos les quedó más que tomar la noticia con mucha resignación.
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