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Los Juecesa Imprimir Correo electrónico
Escrito por José Pablo Rodríguez   
Sábado 28 de Enero de 2012 00:00
josepablorodriguezEn estos días he estado analizando el libro de los jueces, y lo primero que normalmente hacemos, cuando leemos este libro de la Biblia, es pensar en la administración de justicia, que no es otra cosa que la manifestación judicial.

Pero cuan equivocados estamos cuando tocamos el tema de esta manera, pues utilizamos nuestro pensamiento Occidental para entender la labor de los jueces.

Resulta ser que la labor propiamente judicial se separa del gobierno hasta en 1789, año que recordamos por la Revolución Francesa y las ideas de Montesquieu, lo que significa que antes de esta época tanto la labor de gobierno, o lo que hoy llamamos el ejecutivo, la labor judicial y la labor legislativa se encontraban revueltas por así decirlo. Basta ver a las asambleas romanas juzgando y creando leyes, así como nombrando pretores, para entender que en esas épocas estas tres labores se encontraban unidas.

A los jueces se les llamaba shofetim, su ámbito de acción era limitado, o sea no alcanzaba a todo el pueblo de Israel pero surgían como el Chapulín Colorado; y esto lo digo seriamente pues como lo dice el mismo libro: “Y Jehová levantó jueces que los librasen de la mano de los que les despojan”.

Este pasaje que mencionaba solo muestra que la labor principal del juez era gubernamental, y consistía en librar a Israel de sus enemigos.

Muchas de estas historias han impactado mi vida, tal es el caso de Sansón y su amada Dalila; que nos pone las barbas en remojo muchas veces, y nos hace no ceder a la tentación. O la historia de Jerobaal cuyo nombre era Gedeón, un hombre cobarde a quien Dios levanta para ser el líder de su pueblo y como caudillo llevarlo a luchar contra sus enemigos, y qué decir de Debora si es que incluso hoy en día su ejemplo nos muestra como Dios no es machista como muchos lo pintan, o la historia de Jefté, una de las más tristes al tener que sacrificar a su hija para librar a todo Israel.

En fin historias de historias podemos analizar de este libro, pero lo curioso es que se desenvuelve en el período donde existía una Teocracia en Israel, donde el gobierno era dirigido espiritualmente y no con sabiduría humana.

Hoy podemos observar que a nuestros gobernantes les falta aprender que la parte espiritual del hombre debe dignificarse, y es por eso que me llama la atención las elecciones en EE.UU. Algunos de sus candidatos opuestos a Obama llaman al pueblo norteamericano a volver a la santidad y revocar leyes, entre ellas la de los matrimonios de homosexuales, por ejemplo, en tanto en Costa Rica algunos políticos buscan como aprobarlas.

En fin, te aconsejo leer este libro, pues enseña cómo vivir una vida buscando al único y sabio Dios, a aquel que es poderoso de hacer grandes cosas y maravillas.

Dios te bendiga.

 
Author of this article: José Pablo Rodríguez