| Política Exterior y principios |
|
|
| Escrito por Walter Rubén Hernández Juárez alerces71@hotmail.com |
| Miércoles 24 de Junio de 2009 01:56 |
|
En mi artículo anterior decía que algunas decisiones, en materia de política exterior, tomadas en esta administración, eran correctas, desde un punto de vista objetivo sigo pensando que dichas decisiones era necesario que alguien las tomara, pues colocan al país con un panorama claro ante la comunidad internacional.
En esa comunidad internacional, que no es definitivamente una comunidad tranquila, pues guerras, revoluciones, invasiones, revueltas, golpes de estado, guerrilla, terrorismo, son el pan de cada día, conocemos básicamente dos estados de relación, uno es la paz y otro la guerra, relacionando y siendo parte de esas situaciones, está la política.. Doctrinarios de diferentes épocas han señalado que la guerra también es intrínseca a la política, von Clausewitz lo enunció claramente al decir que la guerra es la continuación de la política por otros medios. Una cosa sí tenemos clara: en la guerra hablan las armas, en la paz privilegiamos el diálogo. Para nadie es un secreto que el diálogo es harto complicado, cuando de relaciones internacionales se trata, ya que básicamente se da en arduas negociaciones, se fijan reglas, temas, tiempos. Como dato anecdótico, cuando se iniciaron las conversaciones de paz entre las partes enfrentadas en Vietnam, en París, en los años 70, se llevaron un par de meses discutiendo si la mesa donde se sentarían seria redonda, ovalada, cuadrada o rectangular… aunque Ud. no lo crea Por lo tanto, si privilegiamos el diálogo, máxime en un país como Costa Rica, que eliminó su ejército desde hace ya más de 60 años, en clara muestra antibélica, no debemos tener miedo de dialogar con nadie. ¿Puede ayudar más diálogo a impulsar la democracia? Así lo creo, mucho más por ejemplo, que los bloqueos, cuyos resultados fueron muy pobres comparados con la situación extrema que significaron para los pueblos. ¿Es democrático o parte de los derechos humanos que no se le den medicinas a un país, ni vacunas para sus niños, porque su gobierno es contrario a la democracia? No olvidemos que quienes forman parte de esos gobiernos, no dejan de obtener sus medicamentos, alimentos extravagantes, carros de lujo y cualquier capricho, mientras el pueblo sufre para conseguir lo más básico. Suena paradójico, pero no es algo nuevo, precisamente las fortalezas de la democracia suelen ser muchas veces sus debilidades, los principios que la inspiran son universales, no selectivos, por ello ocurre que los grupos que son enemigos de la democracia hacen uso y abuso de sus herramientas para llegar al poder y una vez en él, tratan de perpetuarse conculcando esos derechos y principios. Nadie grita más que los terroristas y grupos sediciosos, cuando los capturan, invocando derechos y principios que ellos no le reconocen ni respetan a nadie. Lo que sí tenemos claro es que, en un diálogo con países que no practican la democracia, bajo ningún concepto podemos negociar nuestros principios. Podemos transigir en cuestiones de estrategia pero no politiquear con la verdad. No es tarea fácil negociar con un país cuyo gobierno es contrario a los principios democráticos, de allí que resulte negativo lo que nuestro país hizo con China, convenios secretos, rendirle a su presidente altos honores más allá del protocolo razonable y a la vez pedirle al Premio Nobel de la Paz, el Dalai Lama, que no visitara nuestro país, precisamente cuando el gobierno chino reprimía brutalmente en el Tíbet a su pueblo ¿dónde queda la defensa de los derechos humanos que nos hizo ganar respeto en la comunidad de naciones democráticas? La paradoja de tener un Presidente ganador del Premio Nobel de La Paz, que se niega a recibir a otro ganador del mismo premio, pero estrecha sonriente las manos de los represores de la Plaza Tianamen, puede que sea un problema de él, si quiere tirar por la borda su prestigio, pero daña la imagen del país, y creo que en eso…algo hizo mal… Ahora que establecimos relaciones diplomáticas con la Cuba castrista, esperamos que cuando finalmente designen un embajador, podamos mantener una relación que permita no solo intercambios comerciales, que ya los hay, sino que permita, a través de nuestra Misión, ser un referente para el pueblo cubano de lo que tanto añoró José Martí y aún se le niega, democracia y libertad, libertad de elegir, de equivocarse y de corregir. Que las puertas de nuestra Misión estén abiertas para dialogar y escuchar a todo el mundo, esa debe ser la principal consigna de establecer relaciones diplomáticas. Esperamos que sigamos manteniendo nuestra tradición de votar a favor, en los foros internacionales, las peticiones para liberar los presos políticos, para exigir el respeto a los Derechos Humanos, en toda Cuba, incluyendo la base de Guantánamo. No faltarán los políticos y sus asesores que dirán que lo único que interesa es que el país coloque sus productos y haga negocios, nada más erróneo, pues Costa Rica ha crecido y se ha desarrollado económicamente al recibir inversiones, precisamente porque somos un país democrático, respetuoso de la libertad y de los derechos humanos. Tampoco faltarán los progresistas de turno que dirán que el modelo cubano tiene cosas buenas, dignas de imitarse. Difiero de ellos. ¿Con 50 años de revolución que será lo que es tan bueno que los cubanos prefieren ahogarse por docenas tratando de huir de la isla? Vamos a dialogar con las diferentes naciones, democracias reales o ficticias, vamos a comerciar con ellos, pero no perdamos de vista lo que nos hace diferentes, lo que ha hecho que miles de personas busquen paz, democracia y refugio en nuestro país, un país libre, respetuoso primero de los derechos humanos, donde prevalezca el decir siempre la verdad a quien tenga que decirse y si esos gobiernos no están de acuerdo en aceptarnos como somos, no vale la pena sostener relaciones diplomáticas con ellos. Démosle una oportunidad al diálogo, las personas que habitan esas naciones merecen una oportunidad de saber, ver y conocer un país donde sus habitantes tienen una Patria de la que sentirse contentos y no como ellos que no la tienen. Porque lamentablemente son cada vez más los hombres y mujeres en el mundo y ahora en gran parte de Latinoamérica, que no tienen Patria! Y digo que no la tienen, porque coincido plenamente con Estrada, cuando decía que “Los esclavos o los hombres sometidos a cualquier clase de poder absoluto no tienen Patria, porque la Patria no se relaciona con el suelo en que se ha nacido, sino con el libre ejercicio de los derechos ciudadanos”. |
| Última actualización el Miércoles 24 de Junio de 2009 01:56 |


