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Soluciones deben ser oportunas ante caos en transporte urbano Imprimir Correo electrónico
Escrito por Opinion   
Miércoles 28 de Julio de 2010 20:45

Editorial

El desorden que existe en este país en materia de transporte urbano, ya sea en modalidad autobús en modalidad taxi, no requiere de mucha inventiva para encontrar soluciones. Al igual que en otras áreas de la vida nacional, como la infraestructura vial o los puertos y aeropuertos, hay una serie de proyectos llenando las gavetas de los archivos en varias instituciones públicas.

Pese a esa realidad, en el Plan Nacional de Inversiones presentado recientemente por el Poder Ejecutivo, el tema no pasa de un título, toda vez que no se tienen claro, de momento, qué hacer.

Mientras tanto, los problemas se agravan en los casos centrales de las ciudades del área metropolitana, especialmente, en las ciudades de San José, Alajuela, Cartago y Heredia.

Este tema permite apreciar en toda su dimensión un problema que ha golpeado de manera sistemática a este país, y respecto del cual no parece haber, por lo pronto, un cambio. Se trata de esa marcada propensión de nuestros gobernantes por ponerle sellos personales a los proyectos que se requieren para avanzar en la línea del desarrollo.

En este caso, por ejemplo, la administración anterior se inclinó por la tesis de invertir en la recuperación de la red que administra el Instituto Costarricense de Ferrocarriles (Incofer), y se avanzó ya en la puesta en marcha del servicio de trenes entre San José y Heredia, al tiempo que se extendió el servicio de San José a San Pedro para que llegue hasta Curridabat, lo cual se une al ya previamente existente servicio de trenes hacia y desde Pavas.

En paralelo, el Incofer venía trabajando en los proyectos para extender el servicio hasta la ciudad de Cartago, en el este, y hasta la ciudad de Alajuela, en el oeste.

Pero, de la noche a la mañana, estos proyectos se frenaron, porque la nueva administración quiere ir en otra dirección. El tema en discusión aquí no es si cada quien debe o tener su propia perspectiva. Por supuesto que queda claro que así debe ser. El problema es que en la administración pública estos cambios bruscos retrasan el avance e implican luego costos mayores en la realización de los proyectos, y nadie asume la responsabilidad por los perjuicios que se le causan al país por esa situación.

Ya en una oportunidad LA PRENSA LIBRE había advertido sobre un punto en relación con este tipo de decisiones a nivel de Gobierno: cuando hay una verdadera determinación por hacer avanzar un proyecto, se encuentran los recursos necesarios. Así se hizo en el período anterior, cuando la clave era hacer llegar el ferrocarril hasta Heredia. Nunca se tuvo la misma determinación por llegar hasta Alajuela o hasta Cartago, y por eso de repente ya no habían recursos para el Incofer.

Ahora, cuando el cuadro es de alguna manera similar, no se discute, de pronto, lo del dinero, sino que más bien se introducen aspectos técnicos para establecer que la solución que ha venido funcionando no es la solución correcta. Resulta que, simplemente, hay quienes no creen que los trenes, bajo el esquema del Incofer, sean la salida.

Así, comienza a dar vueltas de nuevo en el ambiente un proyecto diseñado por una empresa extranjera para introducir un Tren Eléctrico Metropolitano. Aquí no estamos en posición de decir si esa solución es la mejor o no; pero lo que obviamente es cierto, es que como quiera que sea, se tratará de un proyecto mucho más lento que los que el Incofer pueda desarrollar sobre la base de la infraestructura existente.

Y, por otra parte, de lo poco que se puede deducir de la propuesta inicial del Gobierno, queda claro que a todos se les olvidó otro proyecto que se diseñó desde hace ya casi 20 años, para sacar las paradas terminales de buses de las calles, en el casco central de San José. Se trata de la construcción de paradas en los cuatro puntos cardinales de la ciudad, lo cual no quiere decir que los buses no entren a la capital, sino que no se queden en las calles. Cuando se diseñó este proyecto, se estableció que las paradas terminales sobre las calles reducían en un 45% la capacidad de circulación en las calles de San José. Ahora, el porcentaje debe haberse incrementado de manera sustancial. Pero a la fecha, no se ha hecho nada.

Las soluciones deben ser integrales, pero también deben ser oportunas, y si seguimos buscando la mejor alternativa sin hacer nada mientras tanto, llegaremos a un punto en que ninguna solución será buena, porque el problema alcanzará niveles inmanejables.

 

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