| El país debe asumir acciones preventivas frente a los desastres |
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| Escrito por Opinion |
| Miércoles 21 de Julio de 2010 23:41 |
Editorial
Hace unos días, un comentarista de la cadena Televisa reflexionaba sobre un tema que, de repente, podría parecer a muchos algo sin sentido, pero, en realidad, es un ejercicio muy interesante, que por supuesto vale la pena. Recordaba que recientemente se registró un fuerte temporal en una franja de la zona fronteriza entre México y Estados Unidos, en la zona de Ciudad Juárez. El temporal provocó grandes inundaciones del lado mexicano de la frontera, mientras del lado estadounidense los problemas fueron realmente menores. Por consiguiente, del lado mexicano los daños fueron multimillonarios y llegaron a estar en riesgo de muerte decenas de personas que debieron ser trasladas a albergues improvisados. Del lado de Estados Unidos, todo volvió muy rápido a la normalidad. Y agregaba este analista una pregunta: ¿Por qué esa diferencia? Al contestarla él mismo, advertía que del lado mexicano de la frontera no había mayor infraestructura preventiva, por ejemplo, en materia de canalización de aguas y protección de los cauces de los ríos, como sí ocurre al norte de la frontera. Cuando ocurren emergencias como las que se registraron el pasado martes en varios cantones de la provincia de Heredia, como Santo Domingo, Santa Bárbara, San Rafael y San Pablo, es imposible no reflexionar sobre el mismo tema. Y, desgraciadamente, todas las conclusiones apuntan en la misma dirección. Hay que tomar nota de que problemas de “sorpresivas” avalanchas ocurren en cada época lluviosa en distintos lugares del país, sin que desde el Gobierno, local o nacional, alguien se inmute. Mientas tanto, se siguen dando prácticas irresponsables de manera casi generalizada, sin que nadie se detenga a pensar seriamente en las implicaciones que tienen. Y en este punto hay que ser determinante: los problemas no se quedan en situaciones que todos juzgan fácilmente como inconvenientes, sino que alcanzan otras que la mayoría ven como normales y hasta favorables. Por ejemplo, se siguen haciendo rellenos sobre pequeñas tuberías que se utilizan para canalizar corrientes de ríos, ignorando el hecho de que en algún momento un exceso de lluvias puede ocasionar una corriente mayor. Y más aún, que esas aguas pueden arrastrar materiales de todo tipo que se encuentren a su paso en las partes altas desde donde nacen los ríos. En muchos casos, se siguen construyendo carreteras bajo la premisa de “ahorrar” en los puentes, de manera que estos se construyen en los puntos más cercanos al nivel del río. De esa manera, se reduce la extensión del puente, sí. Pero, aparte de que se gasta más en otros materiales porque se extiende el recorrido para llegar a ese punto, se obliga al país a un desperdicio permanente de horas hombre y de combustibles. Y cuando se presentan problemas de lluvias, se repiten las avalanchas y las inundaciones, simplemente porque en algún momento se llega a un puente debajo del cual no alcanzan a pasar las aguas llenas de cuanto arrastran desde arriba. Finalmente, están nuestras municipalidades, que siguen otorgando permisos de construcción en zonas peligrosas bajo el argumento casi nunca cierto de que si la gente no construye en esos lugares, no podrá hacerlo en ningún otro lado a falta de opciones. Aparte de que este es un argumento simplista que el problema real del riesgo, no es una solución, sino solo el inicio de un problema mayor, porque cuando ocurren inundaciones como las del martes pasado, las personas suelen perder su casa y todo lo que hay en ella. Incluso se han dado casos en que, encima, pagan la mala broma con sus vidas. Y al final, la Comisión Nacional de Emergencias gasta millones de millones de colones cada invierno en la atención de damnificados, a los cuáles nadie les soluciona realmente el problema, de manera que siguen en un ciclo que se reproduce año con año. No hace falta sacar un doctorado o una maestría en ningún campo en particular para entender que algo no está bien. Por último, de vuelta a la comparación que se hacía entre México y Estados Unidos, está claro que hay muchos ejemplos de cómo no se debe actuar -incluyendo el nuestro-, pero también, muchos ejemplos de cómo se pueden tomar acciones inteligentes si se tiene la voluntad para hacerlo.
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| Última actualización el Miércoles 21 de Julio de 2010 23:42 |


