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Escrito por Juan Diego Castro   
Viernes 16 de Julio de 2010 00:42

Hacen falta 13.000 policías en la Fuerza Pública, según el ministro que sigue en su escritorio, cavilando y a la espera de la pomada canaria que le darán sus amigos consultores.  La sobrepoblación penal en mayo anterior fue de 1.248. La falta de respuesta judicial a las víctimas (impunidad) en los últimos diez años ha sido del noventa por ciento.  La mitad de los casos penales que llegan a juicio –que representan sólo el seis por ciento de las denuncias- resultan absueltos.

Han dicho los expertos y los funcionarios gobiernistas que “estamos perdiendo la guerra” yen una la publicación llorentina para celebrar los dos meses de gobierno rubricó el siguiente chiste: “las administraciones que han gobernado el país en los 15 últimos años , ni han logrado un impacto significativo sobre la delincuencia, ni han podido garantizar la integralidad del enfoque y la continuidad de los programas elaborados y aplicados”.

Pregunta obligada: ¿Quién, en los últimos 15 años, ha ocupado un viceministerio, dos ministerios, una curul y una vicepresidencia?, ¿Será la misma persona que utiliza como su más importante credencial la de experta en seguridad pública?, ¿Qué pasó con el informe de la Contraloría General DFOE-PGA-62/2007 del  21 de diciembre del 2007? ¿Qué es lo que ha hecho durante tres quinquenios? … ¡Un plan de gobierno que aún no está listo!

Acabemos de una vez con los mitos que ha propalado el PPCA (poderoso partido de los consultores abolicionistas). No sólo los ricos y poderosos son delincuentes; la miseria no justifica el asesinato, el robo ni ningún crimen. La prisión nunca ha servido para resocializar nadie (sólo cambia el que le da la gana); hay que reducir las penas a la mitad en la mayor parte de los delitos, modificando el derecho penitenciario.

La delincuencia tiene origen multifactorial y el Estado debe enfrentarla en sus raíces, controlarla, prevenirla y reprimirla; pero por ningún motivo debe dejar de reprimirla. El Estado tiene que promover el desarrollo humano y propiciar el mejoramiento económico de los habitantes, pero, de ninguna manera, debe permitir la impunidad.  Los delincuentes, aunque vulnerables,  tienen que responder cabalmente por sus actos. La sociedad y las víctimas no pueden seguir desprotegidas.

Nos aproximamos a otro espectáculo mediático como el de hace cuatro años, cuando los consultores salieron con la quimera del “temor” para justificar la inseguridad.  Ahora vendrán con el cuento de la  “miseria”… mientras haya miseria habrá delincuencia. Cómo si sólo los pobres son delincuentes.  ¿Cómo explican que haya políticos, empresarios, banqueros y profesionales en la cárcel?

El truco mediático es muy simple: Dirán los sabios que no hay nada que hacer para superar la impunidad y la inseguridad, mientras hayan pobres… y como en estos cuatro años no superaremos la pobreza… ¡Pomada canaria!... el gobierno se lavará las manos y la sociedad seguirá en manos del hampa, aportará víctimas a diario y se hundirá en el laberinto de la politiquería.

 

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