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Chile, los terremotos, la dictadura y el Gobierno de Sebastián Piñera Imprimir Correo electrónico
Escrito por Opinion   
Viernes 12 de Marzo de 2010 05:32

Editorial

Su administración ha comenzado de una manera nada común, después de que necesitó ir a una segunda vuelta electoral para alcanzar la presidencia de Chile. Sebastián Piñera asumió ayer el mando al frente del Poder Ejecutivo apenas dos semanas después del grave terremoto que devastó amplias áreas de su país. De hecho, quizá como un cercano pero inoportuno recordatorio, una media hora antes de su investidura, el país sufrió un nuevo remezón de cerca de 7 grados en la escala Richter, y le siguieron varias réplicas de importantes magnitudes.

Piñera, el primer derechista que gana las elecciones desde 1958, inicia así una gestión que estará marcada, de seguro, por dos temas: la reconstrucción del país después de los terremotos de este año, y esa desconfianza que se percibe entre grandes sectores de la población chilena frente a la derecha, no tanto por él mismo, sino por el fresco recuerdo de la dictadura de Augusto Pinochet.

Este segundo elemento todavía mueve fuertes pasiones entre los chilenos, que durante los últimos 20 años le habían venido apostando a una coalición de centro-izquierda como única alternativa de Gobierno frente a la derecha.

El nuevo mandatario tiene la particularidad de haber militado en la Democracia Cristiana en su juventud, pero al mismo tiempo, comparte con viejos correligionarios de Pinochet en su agrupación política. Pese a que ha mantenido una posición de crítica a las violaciones de derechos humanos que se dieron durante la dictadura, hay sectores que ven en él un riesgo de retroceso respecto de lo que Chile ha sumado en democracia en las dos últimas décadas.

Sin embargo, ha mantenido hasta ahora un tono conciliador, que si bien no ha recibido respaldo de los sectores políticos, sí ha abierto un cuadro de esperanza entre la población.

Y en ese contexto, el primer tema -la reconstrucción del país- puede suponerle una vía para construir una simbiosis con su pueblo.

Es un reto mayúsculo, porque el primer terremoto se vino apenas unos pocos días antes de su ascenso al poder. Y aunque ha seguido el proceso desde aquel fatídico viernes 26 de febrero, está claro que si bien su rol no era de simple observador, tampoco era el responsable de tomar las decisiones. Este hecho hace que se encuentre en un escenario de toma de mando en medio del desastre, lo mismo que su equipo de trabajo.

El manejo en esas condiciones tiene que ser muy cuidadoso, porque no hay tiempo para detenerse y revisar. Cualquier ajuste deberá llegar sobre la marcha.

Pero es una situación que ningún presidente ni ningún Gobierno han enfrentado antes en este o en otros países, de manera que los mismos chilenos deben ser conscientes del grado de dificultad que implica.

Sí deberá tener cuidado el nuevo Gobierno de no tomar decisiones mediáticas en el marco de la emergencia, porque de hacerlo pone en riesgo no solo la credibilidad de su Gobierno, sino el cumplimiento de los objetivos en torno a la reconstrucción del país.

Lo otro es que el nuevo presidente es resultado de unas elecciones. Esto, planteado de otro modo, no puede ser otra cosa que la reafirmación del deseo de una mayoría de los chilenos de darle la oportunidad de liderar el Gobierno.

Y desde esa perspectiva, el pueblo chileno tiene la respon-sabilidad de respaldarlo y apoyarlo en su gestión. Porque, desgraciadamente, muchas veces los electores piensan que su tarea llega hasta la elección, y de allí en adelante se alejan del Gobierno, a la espera de que todo les venga en mesa servida. La tarea, sin embargo, es de todos quienes forman esa nación, y no es correcto que nadie la evada.

Finalmente, Chile tenía antes de los terremotos, algunos de los mejores índices económicos y sociales más destacados de América, al lado de Costa Rica y Uruguay. Pero, ciertamente, en mucho estos números están influenciados por el efecto de las ayudas directas en que se basan los programas sociales. Consolidarlos será el reto de un hombre que, en principio, podría creer preferencialmente en otro enfoque para encarar la lucha contra la pobreza.

Última actualización el Viernes 12 de Marzo de 2010 05:32
 

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