| Los retos del nuevo Gobierno en materia de política exterior |
|
|
| Escrito por Opinion |
| Lunes 08 de Marzo de 2010 05:03 |
Editorial
La designación de René Castro como ministro de Relaciones Exte-riores para el próximo período de Gobierno no resulta sorpresiva, toda vez que desde el propio arranque de la campaña electoral se supo que este era su interés, en caso de una victoria como la que finalmente se dio, de la aspirante presidencial del Partido Liberación Nacional, Laura Chinchilla. Sin embargo, una vez llegada la confirmación, le corresponderá al funcionario designado el comenzar a esbozar las líneas de la política exterior de la futura administración, de lo cual en lo específico se conoce poco por el momento. Pero la designación del actual canciller, Bruno Satgno, como embajador ante las la Organización de Naciones Unidas (ONU) puede permitir elaborar algunas teorías. En primer lugar, Stagno ya prácticamente elabora una carrera diplomática, después de llegar a la Cancillería como asesor del entonces ministro Roberto Rojas. De hecho, ya ocupó el cargo para el que ahora se le ha designado, durante la administración de Abel Pacheco. Dejará, por tanto, de ser cabeza de la diplomacia para pasar a un cargo de gran influencia, especialmente si el presidente Óscar Arias se llega a postular para la Secretaría General de la entidad, lo cual ya estuvo en el ambiente hace 20 años, pero no llegó a cuajarse por el temor a un boicot por parte de Estados Unidos. Ahora bien, Stagno le ha dado un perfil distinto a la Cancillería, respecto de los 16 años previos a la actual administración, reinsertando a Costa Rica en la discusión de los principales temas internacionales. Es obvio que Arias jugó un papel importante, pero el Canciller puso su cuota en decisiones fundamentales como el traslado de la Embajada en Israel, desde Jerusalem hasta Tel Aviv, a tono con lo que han hecho muchos países para mantenerse al margen de la disputa territorial que tiene la nación judía con los palestinos. También, la gestión de Costa Rica en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, que incluso llegó a presidir si bien no en un período muy complicado, marca otro hito en la política exterior, y supuso además, la definición de posturas en torno a algunos de los conflictos más viejos del continente africano. En ese contexto, en el que también Stagno y el vicecanciller Edgar Ugalde tuvieron una parti-cipación muy importante en el proceso que se siguió en la Corte Internacional de la Haya para dirimir de una vez por todas las diferencias supuestas por Nicaragua en cuanto a la deli-mitación de la frontera en la franja del río San Juan, el cambio que se viene plantea retos importantes para la Cancillería y para el Gobierno. Castro sabe del funcionamiento de algunos organismos internacionales, pues en su currículum tiene alguna participación de esa índole, pero, más allá de esto, debe tener claro que estará al frente de la diplomacia costarricense, y este rol va mucho más allá de lo vivido hasta ahora. En la agenda, de pronto no aparecen necesariamente temas urgentes, pero sí serán importantes la implementación de lo que finalmente se resuelva en el plano político en el marco del Acuerdo de Asociación con la Unión Europea. Y, aunque ya quedó fuera de los condicionamientos de ese bloque europeo para el acuerdo, sigue latente allí el interés de algunos países de nuestra región por discutir, como si fuese de su incumbencia, la cuestión del Parlamento Centroamericano y la Corte Centroamericana de Justicia. Además, le quedará pen-diente el rol que jugará el país en la disputa fronteriza entre Nicaragua y Colombia, que no involucra directamente a Costa rica, pero que exige algún cuidado para que no se pongan en riesgo intereses nacionales en lo que allí se resuelva. Finalmente, al nuevo canciller le tocará descifrar una suerte de contradicción en que incurrió la actual administración, que alegando razones presupuestarias, anunció el cierre de algunas embajadas, aunque finalmente no la supresión de la relaciones diplomáticas con siete países. Pero, al mismo tiempo, ha seguido un proceso de apertura de nuevas legaciones, especialmente en la región de oriente, hacia donde este Gobierno enfocó baterías en el ámbito comercial. Castro sabe del funcionamiento de algunos organismos internacionales, pues en su currículum tiene alguna participación de esa índole, pero, más allá de esto, debe tener claro que estará al frente de la diplomacia costarricense, y este rol va mucho más allá de lo vivido hasta ahora”. |
| Última actualización el Lunes 08 de Marzo de 2010 05:03 |


