• Humectan y lubrican
El ojo depende de las lágrimas para sus funciones de limpieza, lubricación de la superficie, aporte de nutrientes y oxígeno y eliminación de bacterias
Para que el ojo pueda mantenerse en óptimas condiciones depende de las lágrimas, las cuales cumplen funciones vitales pues permiten limpieza, lubricación, aporte de nutrientes y oxígeno y eliminación de bacterias, por tanto, su producción debe ser constante. Y es que ciertas actividades y enfermedades pueden disminuir la cantidad de lágrimas o alterar su composición, lo que provoca diversas molestias como resequedad ocular, irritación, ojo rojo, visión borrosa, picazón intensa, ardor y sensación de arena en el ojo, entre otros síntomas. A este cuadro se le conoce como Síndrome del Ojo Seco, el cual es un problema muy frecuente, tanto que se dice que un 30% de la población puede sufrirlo en mayor o menor grado, según comentó el oftalmólogo del Hospital de Heredia y de la Clínica Unibe, Felipe Centeno. “Esta resequedad ocular produce síntomas irritativos que pueden llegar a ser muy severos. En el peor de los casos se pueden producir infecciones, cicatrices o heridas en el ojo que pueden llevar a la pérdida de la visión”, aseveró Centeno.
Composición
El experto manifestó que como consecuencia de esa resequedad, los nervios del ojo se irritan y se genera una respuesta de lagrimeo, el ojo se pone rojo y además arde; también al estar reseca la córnea pierde transparencia y la visión se puede nublar, lo cual se vuelve sumamente molesto para la persona e inclusive la incapacita en ocasiones. Centeno detalló que existen dos tipos principales de lágrimas: las que se producen por reflejo en grandes cantidades por ejemplo cuando hay llanto o se tiene una basurita en el ojo. Estas son prácticamente agua con sales diluidas, razón por la cual son saladas, y son producidas en las glándulas grandes. El segundo tipo de lágrimas son las basales, que se producen todo el tiempo y son las que se encargan de mantener húmedo el ojo. Éstas se componen de otros elementos como grasa, moco, proteínas, agua y sales y permiten mantener la transparencia de la córnea y la humectación del globo en general. “La función principal de las lágrimas es mantener confortable y humectado el ojo. Para esto deben de producirse en cantidad suficiente, con una composición adecuada y ser esparcidas adecuadamente sobre la superficie del ojo, lo cual hacemos a través del parpadeo”, indicó Centeno. Poca producción
Según dijo Centeno, existen condiciones que disminuyen la producción de lágrimas o que alteran su composición, entre estas se pueden citar enfermedades como la artritis y otros padecimientos de las articulaciones que dañan las glándulas que producen las lágrimas. De la misma manera la producción de lágrimas puede verse afectada por quemaduras severas en los ojos, la edad y cambios hormonales como la menopausia, que provocan una disminución paulatina y progresiva en la cantidad de lágrimas producidas. Otros males que alteran la producción de grasa o de moco en la superficie del ojo también alteran la calidad de la lágrima, provocando que éstas no funcionen bien aunque haya una buena cantidad. Además, la exposición a ambientes muy secos o ventosos o con aire acondicionado aumenta la velocidad de desecación del ojo y esto produce resequedad, lo que por consiguiente, genera los síntomas molestos mencionados anteriormente.
Parpadeo
Cuando las personas se encuentran en situaciones donde requieren mucha atención y concentración, como por ejemplo manejando, viendo televisión, jugando videojuegos o trabajando en la computadora, es imposible parpadear lo suficiente, lo que impide la adecuada distribución de las lágrimas en el ojo, provocando síntomas de resequedad, aunque las lágrimas sean normales. El parpadeo es un movimiento automático de los párpados, cuya función es la protección del ojo y la distribución de las lágrimas sobre la superficie del mismo. La frecuencia normal de parpadeo es de alrededor de 20 veces por minuto en situaciones habituales, sin embargo, cuando se requiere de un esfuerzo de concentración y atención, la frecuencia de parpadeo se ve reducida a solo cinco o seis veces por minuto en promedio, lo que genera una inadecuada humectación de la superficie del ojo y lo seca.
Para prevenir el ojo seco, es necesario primero identificar la causa y tratarla, ya que es una condición que puede manifestarse por muchos factores.
Líquido vital
• Las lágrimas funcionan como un lubricante natural, mantienen el ojo húmedo, diluyen sustancias irritantes y retiran cuerpos extraños y bacterias. • También esparcen nutrientes y recogen productos de desecho de las células de la superficie ocular. • Son producidas por glándulas muy pequeñas en la superficie del ojo y los párpados, y por otras más grandes que están por encima del ojo debajo de los párpados. • Cuando se altera la lágrima ya sea en cantidad o calidad, se produce una enfermedad que se conoce como ojo seco, que afecta hasta un 30% de la población. • Para evitar esto es recomendable evitar aires acondicionados, ambientes extremadamente secos y reducir o dosificar el uso de la computadora o el televisor.
Fuente: Oftalmólogo Felipe Centeno, teléfonos 22 97 63 00 ó 22 62 90 12.
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